martes, 31 de octubre de 2023

Teorizando sin nortes ni destinos, apenas susurrado por una sospecha interior, se podría anotar que existe una inteligencia que nos trasciende, subcutánea y transversal, independiente del sujeto, el ego y la consciencia. Está vinculada directamente con la supervivencia colectiva, de la raza o de la especie. Es tácita en la individualidad aunque va explícita en el género. El sujeto, en todo caso, como el poro aislado de una piel que respira a través suyo, puede que la intuya apenas como sospecha, incomodidad o molestia. 

De modo que, cuando los conflictos de la civilización alcanzan un nivel irreparable, cuando la evaluación arroja que ninguna solución benigna podría restaurar el inmenso daño y sufrimiento que los individuos y las sociedades se infligen a sí mismos, descartadas ya, tácitamente, las miríadas de posibilidades de retroversión, entonces, tal inteligencia decide el fin del mundo. 

Probablemente, el evento sucederá en años, décadas o siglos, tejiéndose, en tanto, una excusa histórica que luego de la purga podrá ser explicada por los supervivientes sin sospechas de foránea intercesión. 

martes, 24 de octubre de 2023

La primera pregunta, así, a secas, que surge cada tanto, cada vez que mi sesgo intelectual me obliga a las mismas maniobras, hijas de los mismos caminos y casi idénticos destinos, es ésta: ¿por qué me son tan importantes los hechos irrelevantes y anónimos de innumerables seres o cosas, existentes dentro del infinito entramado de la realidad, casi decorativos, que nos envuelven silenciosos, en la escenografía de la cotidianeidad? ¿Qué tienen de bello, de urgente, de clave? ¿Por qué la angustia ante la pérdida de esa clase de información que huye perpetuamente hacia el pasado sin testigos que la acucien, sin documentos que la honren, me obliga a considerarla una y mil veces? El recorrido azaroso de una paloma que busca su alimento, el ladrido de un perro indefinido, el siseo de una bolsa de residuos al viento, exigen biografías, necesitan ser narrados antes de perder el equilibrio en lo que es, estafados por el cambio y la provisionalidad. Y las interacciones secundarias, los contextos, el ambiente en el que yacían, los sonidos a los que se superpusieron, las luces que refractaron, yo mismo que los observo, también. 

jueves, 12 de octubre de 2023

Cómo me cuesta escribir ésto, cuánta vergüenza, qué inenarrable tristeza: me han abandonado. Tres palabras horribles, crueles, tremendo poder el del lenguaje, qué síntesis. Quince letras que informan de un dolor intransferible y tenaz. Que delinean los confines de una desesperación cuyo núcleo se habita, exiliado de mis congéneres, segregado no por geografías, sino en virtud de desamores y calculados desprecios.

Horrible es quedarse sólo e ir llenándose de pena, en mitad del conglomerado humano, arrastrado por interacciones urbanas que nunca son propias, testigo de circunstancias aleatorias y ajenas. Como una hoja moribunda en medio de un vendaval anónimo una tarde de invierno.