Ha pasado una semana. ¿Cuántos acontecimientos incensados del mundo se habrán producido en ese tiempo, privados de testigos, mínimos, anónimos, intangibles, expropiados de la fuerza o la intención suficiente como para ser vistos y empapados de memoria humana?
Vine a escribir algo pero me la pasé corrigiendo las entradas anteriores del diario, sobre todo la última. Y quedó peor que la original, la cual, para colmo, en virtud de mi vicio de la sobre escritura continua, del pavor que le tengo a lo provisional, ya es inhallable. Nunca hago versiones alternativas de nada, sólo grabo encima de la última, con una suerte de patética seguridad en lo que supongo definitivo. Tengo 57 años y aún no quiero asimilar que lo único seguro es el fin. El mío y el de todos ustedes.
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