Idea para un cuento: un subalterno empleado del Ministerio de Economía de la Argentina tenía un pasatiempo secreto: entrenaba un modelo de lenguaje con datos históricos de las variables financieras más importantes del país, ansioso por establecer las causas reales de la inflación monetaria. Discurridas maratónicas sesiones de volcado de guarismos contables, balances del tesoro y del banco central, presupuestos, fondos reservados, déficits fiscales, cuasi fiscales, prestamos, deudas, intereses y otros complementarios e innúmeros etcéteras, el programa le devuelve una respuesta desopilante: la causa del desmadre inflacionario de la República es el forzado número 222, contenido neto de la caja de fósforos marca Tres Patitos de fabricación nacional. Cita el año de 1884 y arriesga el nombre de un sujeto: Francisco Lavaggi, ideólogo de la Compañía General de Fósforos Sudamericana.
(Si no escribo ésto que alguien lo haga por favor. Hay una nota en La Nación (http://tinyurl.com/434axv9s) que puede suministrar contexto histórico dignísimo como para acomodar al argumento. No reclamaré derechos)
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