Lo que sigue estaría bueno dejarlo fijado al principio del blog:
INTRODUCCIÓN A MI LIBRO DE CUENTOS:
Breve prefacio preliminar. Temible e hipotético lector: escribo esto no por amor a las letras. De hecho, detesto el lenguaje humano en general y a éste (el español) en particular; es un bodoque complejo y presuntuoso que apenas puedo hablar sin darme de bruces en la primera curva de un furcio. También odio profundamente el inglés: más allá de su bella musicalidad, no lo he podido aprender nunca. Incluso repudio -por carácter transitivo, rencor, envidia y fatalidad- a quienes dominan varias lenguas y se las enrostran a uno desde la comodidad de la virtud. Qué cosa la virtud, como la belleza o el talento, que aparecen innatos, sin explicación ni esfuerzo. Yo soy de esos que nacieron pobres de toda inteligencia. La poca que ostento o la miné del plagio o me la gané por fuerza bruta de entrenamiento. Seré franco: escribo por terapia; porque me gusta el tacto y la suavidad de las teclas de mi teclado bluetooth Red Dragon Eisa Pro que me compré para jugar Doom Dark Ages el mes pasado por Mercado Libre. Me da paz, un inexplicable sosiego. A él, en todo caso, dedico y hago responsable de estos textos. Y por si acaso, les advierto a ustedes, jaurías acechantes, conjeturales hombres y mujeres que siempre es dable esquivar o, al menos, estudiar de lejos: pueden irse -in extensum- a la re puta madre que los parió. Me chupa bien un huevo la opinión que se hagan de mí (sobre todo si resultara favorable) quienes se tomen el tiempo de arribar al final de este documento.
Olivos, sentado al inodoro -el teclado es inalámbrico-, completar fecha.