.png)
Tengo ganas, antes del corchazo definitivo -aunque yo imagino suicidios más morbosos, digamos, arrojarme desde el balcón de mi departamento a la cipayoparadójica Avenida Libertador-, dejar de hacer algunas cosas y comenzar con otras. Por ejemplo, terminar de una buena vez con un proyecto de herramientas para músicos y productores electrónicos que comparto desde hace años en internet: multipistas, plugins, librerías de audio y MiDi en general, etcétera. Lo hago sin ánimo de lucro. Empecé en un grupo de Facebook a finales del 2015, seguí en Discord y, desde hace unos meses, quizá un año, me expandí a Telegram. Voy por la web, consigo material interesante, lo pruebo, lo empaqueto ya libre de virus y, si es difícil de instalar, incluyo textitos adicionales con ayudas. Posteo casi a diario. Y sí, un pelotudo. Pero no lo puedo evitar. A lo sumo, cada tanto, algún buen tipo me agradece. Otro, me tira unas monedas via Paypal o Cafecito que yo luego reinvierto comprando espacio en hostings para alojar más archivos. En fin, no quiero profundizar en los motivos que me mueven a estas dudosas filantropías. Creo que los conozco. Pero ahora no. Lo que me gustaría decir es que tengo muchas ganas de dejar de hacer eso y comenzar a plasmar éstas ideas mías en un blog, a ver qué pasa. Pero el blog, así, como medio de expresión digital, la verdad es que ya fue. Nadie escribe ahí, ni lee. Las audiencias están en Instagram, con fotitos de gatos o hamburguesas, o en Tiktok haciéndose mini lobotomías con videos de diez segundos.
PD: ayer ganó Milei. Que es como haber visto a Kafka (no a Gregorio Samsa) convertirse en cucaracha. // PD2: hoy, pensaba el nombre para mi hipotético blog: ¡CÁLLATE Y OBSERVA!
No hay comentarios:
Publicar un comentario